Hace justo una semana, el 16 de agosto, se celebraba el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, en el que se honraba a las mujeres, las niñas, los hombres y los niños que han demostrado resistencia frente a dificultades y violencia constante, y se rendía tributo al personal de atención en primera línea y a los demás trabajadores y trabajadoras humanitarios que trabajan por la recuperación.

La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres decía que “Al dar más oportunidades a las mujeres nos aseguramos de que puedan desempeñar un papel central en la reconstrucción de nuestros países”.

Existe una gran mayoría de mujeres y niñas que, pese a haber crecido en ambientes de guerra, conflictos violentos y de represión, son jóvenes inspiradoras y hablan de su esperanza de futuro en el que la paz se vea acompañada del fin de las normas sociales discriminatorias, donde puedan llevar una vida propia, con dignidad y libertad.

Por ejemplo, las restricciones a la circulación y la falta de acceso a las escuelas, sea porque han sido cerradas u ocupadas por combatientes, presentan fuertes obstáculos para las mujeres y las niñas de muchos países.

Fuente: ONU Mujeres